1r Trimestre

1ª Tutoría

Objetivo:

Educar la mirada para descubrir el amor de Dios en nosotros y en todo lo que nos rodea aprendiendo a valorarlo y agradecerlo. 

ACTIVIDADES:

1.       Ver algún video de los siguientes enlaces de “El Principito o si es posible leer el libro durante el primer Trimestre... 

2.      Centrándose en el capítulo de la Rosa, que transcribimos a continuación, reflexionar con el grupo clase  sobre el significado del amor. 

Posibles enlaces a videos de El Principito:

https://youtu.be/lfYzUhNUM8c

https://youtu.be/-6EsH9BrKW0

https://youtu.be/x_WlWaob9uQ

https://youtu.be/xMdrJknUCQA

 

La historia del Principito y la Rosa.

Me encontraba un día intentando arreglar una pieza delicada de mi avioneta averiada, en medio del desierto, con muy poca agua y junto al pequeño Principito, que miraba absorto mis maniobras.

El Principito era realmente desconcertante. Le encantaba preguntar en medio del silencio y de forma totalmente espontánea. Y así, mientras yo me afanaba en arreglar mi avioneta, él preguntó:

– Si los corderos comen arbustos, ¿comerán también flores?

Yo estaba muy concentrado en mi tarea, y no sabía muy bien qué contestaba:

– Claro, ¿a qué viene eso? Los corderos se comen todo lo que encuentran.

– ¿Y flores con espinas también?

– También.

– Pero entonces, ¿para qué le sirven las espinas a las flores?

El Principito nunca se daba por vencido. Si hacía una pregunta, la hacía una y otra vez hasta obtener una respuesta.

– ¡No sirven para nada! Son pura maldad de las flores… – contesté entonces muy enfadado.

Entonces noté que el Principito se enojaba, algo realmente extraño en él.

– Eso no es posible- dijo entonces- Tienen que servir para algo. Las flores no son malas, solo son ingenuas, y débiles. Se defienden como pueden, y ellas se creen terribles con sus espinas…

– Deja de hablar ya de las flores, estoy intentando hacer algo serio.

La historia del Señor Carmesí y el amor del Principito por su flor

– ¡Hablas como los mayores!- dijo entonces el Principito, y eso me hizo sentir mal- Eres como el Señor Carmesí que conocí un día, que solo hacía sumas y más sumas. Pero no se había parado nunca a oler una flor, ni a contemplar una puesta de sol, ni a observar las estrellas. Y él se creía más serio por hacer sumas. Y no sabía nada. Ni jamás ha querido a nadie. Solo a sus sumas. Repetía siempre lo que tú has dicho. Y lo peor es que no era un hombre, sino un hongo.

– ¿Un hongo?

– Sí, un hongo… Hace millones de años que las flores fabrican espinas y lo hacen porque se creen más seguras. Como mi flor. Ella es única, ¿y no se merece que me preocupe por ella? Para ella, un cordero puede significar el final. Para ella, podrían desaparecer todas las estrellas y puestas de sol para siempre. ¿Y no es importante mi pregunta? ¿No es seria? Mi flor está sola, y solo deseo que mi cordero no acabe con ella. Si alguien ama a una flor de la que no existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas. Se dice: ‘mi flor estará allí, en alguna parte…’.

Y el Principito rompió a llorar, y en ese momento dejé todo lo que hacía, y me importó bien poco no poder arreglar mi avioneta y morir de sed allí mismo. Sólo deseaba encontrar la forma de evitar que él llorara y me pudiera perdonar.

– Dibujaré un bozal para tu cordero… – le dije entonces.

La rosa y el Principito, y la diferencia entre querer y amar

Poco a poco comencé a entender su dolor. Él amaba a esa flor por encima de todo. En su planeta, nacían baobabs y pequeñas flores que solo vivían un día, flores como las amapolas, efímeras. Pero un día, germinó una semilla que no sabía de dónde había llegado. Y en lugar de una de esas pequeñas flores, comenzó a crecer una flor más alta, más grande y más hermosa.

Tardó mucho en mostrar su belleza, y le crecieron unas cuantas espinas en el tallo.

Pero cuando nació, el Principito se quedó extasiado con su belleza. Ella dijo:

– Perdona, me acabo de despertar. Estaré horrible…

– Eres muy hermosa- contestó el Principito.

– ¿Verdad que sí?- dijo la rosa entonces- ¡Y he nacido al mismo tiempo que el sol!

El Principito se dio cuenta enseguida que no era muy modesta, pero sentía ternura hacia esa flor…

– ¿Puedes traerme el desayuno?- le dijo entonces la flor.

Y el Principito regó a la rosa.

– ¿Podrías ponerme algún biombo por la noche para que el frío no me molestara?

El Principito buscó algo y encontró una especie de globo de cristal con el que cubría por las noches a la rosa. El Principito notó que la flor alguna vez mentía, con tal de conseguir que le atendiera en todos sus caprichos, pero él accedía siempre de buena gana. Pero su flor comenzó a hacerle sentir remordimientos con las palabras que le dedicaba, y el Principito comenzó a sentirse muy desgraciado, hasta el punto de querer emigrar de su planeta.

– No tenía que haber hecho caso a sus palabras- me contó el Principito

Tenía que haber hecho caso a sus actos, y no a sus palabras. 

Ella me regalaba su aroma, perfumaba mi planeta, y me ofrecía su belleza. No lo entendí entonces. ¡Era tan contradictoria! Pero yo era demasiado joven para aprender a amarla.. Así que aproveché la migración de los pájaros para salir del planeta. Antes arranqué bien todos los matorrales de baobabs y desholliné los volcanes activos y el único que no estaba activo, pero por si acaso… Y después me despedí de mi rosa.

– Te amo- le dije.

– Yo también te quiero- dijo la rosa.

– No es lo mismo- contesté.

– He sido tonta- me dijo ella- Ahora lo entiendo… te pido perdón. Sé feliz.

Ella no quiso que pusiera el biombo de cristal.

– No me hace falta. Un poco de fresco me vendrá bien.

– Pero los animales…

– Prefiero que vengan las orugas. Si no… ¿cómo conoceré a las mariposas?

La flor tosió.

– No es porque esté resfriada. Venga, vete ya.

Supe que debía irme, porque mi flor es muy orgullosa, y no quería que la viera llorar.

Oración de Adviento

La vida, compartida, es más

Compartir la vida es más... ¿te vas a perder la oportunidad de vivir lo que Dios ha querido que vivas? No te cortes. Hazlo. Escúchale, contempla, navega en tu interior y descubrirás las razones de una entrega sin medida que, al final, movilizará tu vida.

Escucha, contempla, navega... ¡movilízate!

El Adviento nos invita a escuchar, a contemplar, a navegar y a movilizar nuestro día a día.

Escuchar a Dios, también a los otros (que son como las sucursales de Dios para nosotros), atender a su palabra. ¿Ves lo fácil que es descolgar un teléfono, coger una llamada? Pues Dios nos lo pone a punto todos los días... pero no siempre estamos dispuestos... nuestra "línea" está caída, o sobrecargada.

Contemplar los signos que nos va dejando... como los Magos la estrella, para saber y aprender a verle hasta en las más pequeñas cosas y en los más pequeños gestos.

Navegar, como navega el marinero confiado en las estrellas... hacia el fondo... sabiendo que al final Él se encontrará con nosotros, que no siempre le encontramos.

Y movilizar. ¡Movilízate! Porque una vida parada no conduce a nada. Hace falta también lo concreto, el compromiso real.

  Señor, quiero ser amigo...

Señor, quiero ser el amigo con quien compartir la alegría y el fracaso.
Aquel a quien recurrir cuando hay un problema; el amigo que critica y da consejos estando presente el interesado;
el Amigo que comprende aunque las apariencias engañen; el amigo que desde lejos, hace sentir su presencia.

Quiero ser, Señor, un amigo que no distingue el color de la piel, ni edades, ni credos, ni política, ni distancias.
Quiero saber conservar la verdadera amistad
como el más maravilloso de los regalos.

Quiero ser el amigo que profesa un afecto desinteresado y personal,
que cuida del trato y es generoso con el tiempo.

Quiero ser un amigo leal, llegar a sentirme como hermano. 
Nada hay más noble y escaso que un verdadero amigo. 

2ª Tutoría

 Objetivo:

Conocer modos concretos de vivir el amor, acercándonos a Jesús y aprendiendo de sus gestos y palabras.

 Actividad

1. Descubre qué significa la rosa con espinas en el Principito y cuál es la diferencia entre querer y amar. Lee los siguientes apartados.


La diferencia entre querer y amar explicada por El Principito

 Querer y amar son ambos sentimientos maravillosos pero, sin duda, distintos. 

¿Cuál es la diferencia? Nos la enseña El Principito, partiendo de la idea de que todos (o casi todos) tenemos un objetivo firme e intangible en nuestra vida: amar a alguien con todas nuestras fuerzas.

Pensamos en esto y lo deseamos fervientemente por el simple hecho de que pensamos que la consecución de estos objetivos nos encamina a la felicidad. No nos equivocamos al pensar que el apego saludable es indispensable para recorrer nuestro mundo.

Sin embargo, por diversas razones, acabamos confundiendo el querer con el amar y viceversa. Como consecuencia de esta confusión llenamos nuestra mochila emocional de falsos “te quiero” y de “te amo” vacía.

 

La sabiduría emocional que encierran los diálogos en El Principito

Una maravillosa recreación literaria basada en El Principito

de Saint-Exupéry nos brinda una poderosa enseñanza sobre esta cuestión. Leamos con atención este pasaje con el objetivo de aportar luz sobre esta poderosa realidad emocional que nos afecta a casi todos en un momento u otro de nuestra vida.

“—Te amo —le dijo el Principito.
—Yo también te quiero —respondió la rosa.
—Pero no es lo mismo —respondió él, y luego continuó— Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía. Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes


Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. 

Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.

 Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo.

"Amar es desear lo mejor para el otro, aun cuando tenga motivaciones muy distintas. Amar es permitir que seas feliz, aun cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento".

Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro. Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar. Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se da en el conocimiento.

 

El significado de amar

Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza. Y conocerse es justamente saber de ti, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error. Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.

Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.

Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como pareja, padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.

—Ahora lo entiendo —contestó ella después de una larga pausa. —Es mejor vivirlo —le aconsejó el Principito



Otra preciosa explicación relacionada con la diferencia de la que hablamos es aquella que las enseñanzas budistas nos ofrecen. En ellas se afirma sabiamente que si quieres a una flor, la arrancas para tenerla contigo, y si “amas" a una flor, la riegas todos los días y la cuidas.

Amar es aceptar al otro por completo

En definitiva, cuando amamos a alguien lo aceptamos tal cual es, permanecemos a su lado y buscamos dejar posos de felicidad y de dicha en cada momento. Porque los sentimientos para ser puros e intensos tienen que venir de muy adentro.

Por eso, es esencial hacer un ejercicio de trabajo interior y cuestionarnos si lo estamos haciendo bien, si estamos gestionando bien nuestros apegos y nuestros sentimientos o, por el contrario, estamos confundiéndonos por el deseo de ponerle palabras duraderas y profundas a nuestras relaciones.


Preguntas para reflexionar con el grupo:

Þ    ¿Qué piensa el principito del amor?

Þ    ¿Cuáles son los vínculos más importantes en la vida del principito?

Þ    Recordar entre todos, momentos en los que Jesús durante su  vida pública mostraba amor a los hombres, mujeres y niños de su tiempo. Cuidando, aceptando, curando….

Þ    Cada grupo pone en común su trabajo


 

3ª Tutoría

Objetivo:

Vivir el amor como entrega, con gestos concretos de fraternidad y cuidado de nosotros mismos y la creación.

 

El valor del Amor

1. Leer las frases del principito relacionadas con el Amor. 



Le dice el Zorro al Principito:

 “Si tú me domesticas, entonces tendremos la necesidad del uno del otro, tú serás único para mí, único en el mundo y yo lo seré para ti”

Crear una relación con una persona implica, dedicación y la responsabilidad ante lo que hemos domesticado. "Todos los hombres se parecen (...). Pero, si me domesticas, mi vida se llenará de sol", le dice el zorro al Principito. Rescata la amistad verdadera por encima del tiempo y la distancia.

"No importa la cantidad, sino la calidad de tiempo que pasamos con un amigo. Algunos necesitan días y otros solamente cinco minutos"

En el Principito se descubre cómo se valora a las personas por su esencia.

Más allá de las apariencias, resalta la importancia de ver dentro de las personas, la verdadera esencia de cada uno, lo que lo hace especial por encima del resto.

"He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos"

Nos enseña a no quedarse en lo superficial y mirar más allá de lo que ven los ojos.

"Él se enamoró de sus flores y no de sus raíces, y en otoño no supo qué hacer"

Dedicar tiempo a las personas que queremos

"El tiempo que dedicaste a tu rosa, es lo que hace que ella sea tan importante para ti".

Espíritu de superación

No dejarse vencer por las dificultades ni desfallecer cuando la vida nos da un revés. Que algo salga mal no significa que no debas seguir intentándolo.

 

ACTIVIDADES

Escribe:

Þ     Qué valores promueve El Principito en su libro

Þ     Cuál es el mensaje que nos quiere dar.




2. Cuál es el mandamiento principal que nos dio Jesús en su Evangelio.


a) Lee el evangelio del Padre Misericordioso,
(Lucas 15, 1-3. 11-32)

 

“En aquel tiempo, se acercaban a Jesús todos los publicanos y los pecadores para oírle. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este acoge a los pecadores y come con ellos. Jesús les dijo esta parábola: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde. Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. «Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: ¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros. Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus siervos: Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado. Y comenzaron la fiesta. Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano. Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado! Pero él le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.

 

ACTIVIDAD:

1. Haced una representación de esta parábola llevándola a la vida actual, es decir cómo sería este padre si pasara esto en nuestro tiempo. Podéis presentarla, en forma de teatro, viñetas o con un video.

2. Otro posible evangelio para representar:

La Oveja perdida. (Mt. 18.10-14)

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