1ª Jornada

Primera Jornada      

Objetivo:

Educar la mirada para descubrir el amor de Dios en nosotros y en todo lo que nos rodea aprendiendo a valorarlo y agradecerlo.

 Introducción al Amor

¿Qué es el amor?

Puedes obtener la respuesta en Internet, en la Biblia, preguntando a tu madre, o a tu padre, a  algún profesor tuyo.

San Pablo en su primera Carta a los Corintios en el capítulo 13 versículo del 4 al 7 nos lo deja muy claro.

“Tener amor es saber soportar, ser bondadoso; es no tener envidia, no ser presumido, orgulloso,  grosero o egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, soportarlo todo.”

Maite López lo canta con la siguiente letra en este enlace, escucha la canción:

 https://youtu.be/CBY0ZbizYWA

 El Amor

El amor ha de traducirse en hechos,

Es mucho más que palabras,

Mucho más que sentimientos

Obras son amores y no buenas razones,

el amor no falla nunca

El amor busca ser correspondido

Es la comunicación del amante y el amado,

Es donarse enteramente,

Entregarse mutuamente,

El amor no falla nunca.

 

El amor es el sentido de la vida,

El amor es un derroche de alegría,

El amor es la cruz de cada día,

El amor es darlo todo sin medida. (bis)

 

El amor es vivir comprometido,

El amor no es egoísta, el amor no es orgulloso,

El amor todo lo cree, el amor todo lo espera,

El amor no falla nunca.

 

Otros autores de filosofía, también han definido el amor, de la siguiente manera:

El amor es uno de los aspectos más importantes en nuestra vida y está presente en nuestras conversaciones. Hay innumerables películas y canciones sobre amores felices y desgraciados. Innumerables veces, las lágrimas o la emoción nos embargan por razones de amor.

Pero ¿a qué llamamos amor? ¿es algo más?, ¿es lo mismo amar a los padres, a los hijos, a los amigos, a nuestro compañero, compañera? ¿Y el amor a nuestro perro, o gato, o periquito?, ¿y el amor a nosotros mismos es solo egoísmo?

                                 

Dice Platón que el cielo se mueve por amor.

¿Acaso Dante argumentaba como Platón, cuando decía que era el amor lo que movía el sol y las estrellas? ¿Es lo mismo el amor a una persona que amar el trabajo, la patria? ¿Y el amor a la justicia, a la ciencia, al arte? ¿Y aquello del amor a Dios y el amor de Dios?…

 

La idea es sencilla, el amor es el camino, el nexo de unión con aquello que llamamos perfecto, divino, hermoso, sirve de enlace y comunicación llenando el vacío que existe entre lo visible y lo invisible. Por amor somos capaces de hacer y vivir aquello que el cuerpo biológico no puede concebir: es lo heroico; por ejemplo, por amor uno deja su tranquilidad y comodidad y entrega su vida al servicio de los demás, sea curando a enfermos o enseñando a niños. La actitud de servicio puede empezar por barrer un suelo, o saber escuchar, o resolver un problema ecológico, social, o poner un poco de belleza física, de cortesía; son dictados de la conciencia, del corazón, que no vienen del materialismo egoísta sino del amor.

Además, el amor anhela poseer un bien con la intención de que dure siempre. El amor se convierte en apetito de inmortalidad, y ¿cómo lo consigue? La respuesta no tiene grandes pretensiones moralizantes o metafísicas, sino que arranca por entero del proceso natural del amor físico. La naturaleza logra la perpetuación con la procreación, con los hijos. La procreación es el único camino de la naturaleza para perpetuarse; las rosas no son eternas, pero cada primavera tenemos su perfume, limpio, joven. Platón sienta esta misma ley para la naturaleza espiritual: el anhelo de generación no se limita al cuerpo, sino que tiene su analogía en el alma. Y además, la fecundidad del alma es muy superior a la del cuerpo, y se manifiesta, sobre todo, en obras de pensamiento, arte, poesía e inventos de toda especie. Las personas dotadas de esta fecundidad según el alma se prendan de lo bello –es el amor de un artista por su creación o de un maestro por su discípulo–, y por amor, uno se esfuerza en conducir a persona, a piedra o a idea hacia su máxima perfección, desarrollando todas sus posibilidades latentes. Es la idea del amor como una paideia o actividad formativa.

Desde este momento, la conversación toma vuelo, y empiezan a sonar las palabras de alta tensión: «misterio», «iniciación»… Hay una vía a seguir para llegar a la contemplación de lo bello en sí. Pero se requiere una iniciación, un ascenso a través de etapas dialécticas: primero, nace el amor a la belleza corporal, es una educación estética, se ama un cuerpo, y más allá, se ve que lo bello no está circunscrito a un solo cuerpo, es ver que la belleza de un cuerpo es hermana gemela de la del otro, y no solo los seres humanos, mujeres y hombres son bellos, hay belleza en todo, en la naturaleza, animales, montañas y nubes.


¿Por qué? Esa es la pregunta del filósofo. ¿Por qué Platón insiste en que hay que aprender a amar? Hace falta aprender a AMAR porque en nuestro mundo falta mucho amor, y hace falta volver a tender la mano y ofrecer algo para comer, para sobrevivir, y además un Sueño, un Ideal. Hace falta un amor que nos haga vencer el miedo a dar, dar generosamente lo mejor que tenemos, dar una caricia, dar una sonrisa, dar dinero, que casi es lo más sencillo, atención, tiempo, fe, confianza, lo que sea… pero DAR. Necesitamos el amor que nos limpie del barro del materialismo, ese que nos habla de recibir, de ser amados, hay que descontaminarse, y al dar y vaciarnos entrará de nuevo no solo el canto de los pájaros y de los ríos, sino las voces de los que sufren, y amarlos, y con ellos Amar la Historia, no la de los enfrentamientos sino la de las uniones, ¡ya basta de guerras! Hace falta el amor que deja a los demás vivir en libertad. Hay guerras porque nos hemos olvidado de AMAR con mayúsculas, amar las esperanzas, las nuestras y las de los demás: los versos que nunca hemos escrito pero escribiremos, los besos que no hemos dado pero daremos, las oraciones que no hemos podido pronunciar pero que volveremos a poner la rodilla en tierra y los ojos en las estrellas, y nacerá el sentido sagrado de la vida. El amor que nos hace sentir, y encontrar de nuevo a Dios.

 

Actividades

 

1.       Después de leer el texto anterior, haber escuchado  la canción de Maite López, vais  a construir un mural cuyo título sea:

EL AMOR ES

2.      Los colgáis por la clase o los pasillos para que tengáis en cuenta el valor que trabajáis  este curso.

 


Acabamos la jornada con la siguiente oración:

Oración al Creador

Señor y Padre de la humanidad,
que creaste a todos los seres humanos con la misma dignidad,
infunde en nuestros corazones un espíritu fraternal.
Inspíranos un sueño de reencuentro, de diálogo, de justicia y de paz.
Impúlsanos a crear sociedades más sanas
y un mundo más digno,
sin hambre, sin pobreza, sin violencia, sin guerras.

Que nuestro corazón se abra
a todos los pueblos y naciones de la tierra,
para reconocer el bien y la belleza
que sembraste en cada uno,
para estrechar lazos de unidad, de proyectos comunes,
de esperanzas compartidas. Amén.

 


 

  

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